Felicitación Navidad 2023 – La Bailarina de Auschwitz

Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos – (Tempora mutantur et nos mutamur in illis)

Lotario I

Y tú, 

¿Que harías si tuvieras todo el tiempo de este mundo y no importara ni el pasado ni el futuro? 

Pol 3,14 – Jóvenes Eternamente

¿Yo?, seguir soñando… disfrutando del frenesí, de la sombra, de la ficción sabiendo que el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y que los sueños; sueños son.

 Es verdad; pues reprimamos
 esta fiera condición,
 esta furia, esta ambición,
 por si alguna vez soñamos;
 y sí haremos, pues estamos
 en mundo tan singular,
 que el vivir sólo es soñar;
 y la experiencia me enseña
 que el hombre que vive sueña
 lo que es hasta despertar.

 Sueña el rey que es rey, y vive
 con este engaño mandando.
 disponiendo y gobernando;
 y este aplauso, que recibe
 prestado, en el viento escribe,
 y en cenizas le convierte
 la muerte, ¡desdicha fuerte!:
 ¿que hay quien intente reinar,
 viendo que ha de despertar
 en el sueño de la muerte?

 Sueña el rico en su riqueza
 que más cuidados le ofrece;
 sueña el pobre que padece
 su miseria y su pobreza;
 sueña el que a medrar empieza,
 sueña el que afana y pretende,
 sueña el que agravia y ofende,
 y en el mundo, en conclusión,
 todos sueñan lo que son,
 aunque ninguno lo entiende.
 
 Yo sueño que estoy aquí
 destas prisiones cargado,
 y soñé que en otro estado
 más lisonjero me vi.
 ¿Qué es la vida?, Un frenesí,
 ¿Qué es la vida?, una ilusión,
 una sombra, una ficción,
 y el mayor bien es pequeño;
 que toda la vida es sueño,
 y los sueños, sueños son. 

Calderón de la Barca - La Vida es Sueño

Añadiría que algunas veces esta ambición nos impulsa, nos da fuerza y nos empuja y así los sueños crecen, la magia, tímida, aparece llenando el momento de alegría, haciendo que merezca la pena y dibujando esta escena que en un sueño ya no cabía. Sirva de ejemplo uno de los momentos más especial de este año, la Gala benéficaContra el Cáncer que organizamos a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer y que tuve el honor de compartir con muchos de vosotros.

Este fue uno de los momentos más especiales de este año. Gracias a los que lo hicisteis posible, a los que colaborasteis y os implicasteis, gracias a los que compartisteis tiempo e ilusión con nosotros e hicisteis, de este sueño, una realidad.

Seguimos soñando y en breve daremos forma a la próxima causa que materializaremos antes de que acabe el 2024. Si todo va como sueño, y el destino nos lo permite, esa ocasión, al igual que esta carta, estará acompañada de poesía. Y no solo esto, tenemos alguna idea que adelantamos en esta entrevista y para la que también necesitaremos ayuda. Si alguna de estas ideas resuenen en vuestro corazón, sabed que en Nuestras Causas tenéis vuestra casa y contar con vosotros será un honor.

Este año va de ARTE

Arte con mayúsculas y en negrita. Arte que os resultará evidente por los “cameos” o, mejor dicho, “pala-breos” que harán algunas de mis autores favoritos a lo largo de estas líneas. Como la olas se harán de esperar. Cuando lleguen sentiremos como nos arrastran. Si tenemos suerte nos subiremos en ellas y las disfrutaremos durante alguna reflexión para después, romper, y a la vez que nos hace cosquillas su espuma, remar hacia la próxima.

Mientras que nos ponemos el bañador, y antes de meternos al agua, permitidme que os presente a Edith Eğer, autora de la obra que que da título a esta carta, y que tiene una relevancia especial en el contexto en el que nos encontramos. Es una historia de superación personal donde una superviviente nos narra como sobrevive dos veces, primero al holocausto y después al trauma. Está escrita desde una perspectiva didáctica influida por su profesión de psicóloga.

Es nuestra responsabilidad actuar al servicio de nuestro auténtico yo. En ocasiones, eso implica renunciar a la necesidad de complacer a otros, renunciar a la necesidad de la aprobación de los demás.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Es una verdad universalmente conocida que a este hombre soltero, que mide su fortuna en tiempo, le gusta escribir. Sin embargo, poco se sabría de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones, si no se animase a compartirlo.

Con más orgullo que prejuicio rompo la barrera del cristal retroiluminado que te separa de mis pensamientos para acercarme, y confesarte un secreto al oido. —Dar nombre a los sueños las hace un poco reales. —Susurro.

Y como es importante eso de predicar con el ejemplo, aprovecho que sigo en bañador para hacer como Juan en Enón, de forma oficial, y antes vosotros; este bautismo.

Son tres los proyectos literarios que tengo en mente:

El primero se titula “Las cosas que aprehendí” y quiere ser una trilogía: “Lo que aprehendí de ti”“Aquello que no me enseñaron” y “Las cosas que nunca quise aprehender” Será un recorrido por personas y vivencias que me han enseñando lecciones que, junto con sus personajes, son dignas de ser compartidas. Ideas que considero verdades y que creo que pueden aportar valor, y retar al refrán que reza eso de que no es posible aprender, a lo que añadí, ni aprehender; en cabeza ajena.

El segundo esta inspirado por Marina, el libro de Carlos Ruiz Zafón que dio título a la carta del año pasado. Compartiros, con la boca pequeña, que estoy tratando de dar forma a una novela. Esta es ya otra historia, que por tener no tiene ni título.

Ambas maduran a su ritmo en una barrica de roble que tiene escrito ”gran reserva”. No hay prisa por embotellarlas. Entre tanto espero que podáis encontrar interesante y disfrutar de algún que otro escrito, discurso y/o estas cartas que, algún día, dentro de muchos años, formarán parte de una autobiografía.

Plantemos de momento las viñas y reguémoslas con otro proyecto que se me ocurrió este año, y que creo que podría ser interesante.

— ¿Te apuntarías a un club de lectura? — Te susurro de nuevo.

Ya ya que te has acercado para escucharme mejor, te cuento otro secreto:

Compartir nuestros proyectos nos hace presa de honrar las expectativas que generan en quienes hacemos partícipes.

Mientras vuelvo a desear que los días fueran más largos, presiento que viene otra ola…

 […]
 ya sé de sobra que tiene esa sonrisa
 y esas maneras
 y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da
 
 pero además la he visto seria ser ella misma
 y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
 
 por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas
 y cómo se revuelve sobre las baldosas
 y qué fácil parece a veces enamorarse.
 
 todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
 de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...
 
 todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé 
 desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
 […] 
 Escandar Algeet - Co-razones 

Este año he escuchado una vez más el genio de Escandar en directo. Co-razones, fue el poema que le situó en mi mapa, el mismo que una vez utilicé, como ayuda, junto a la palabra “pizpireta”, que por cierto por tu culpa, o gracias a ti, tengo especial cariño; para explicar como me conquistó tu sonrisa, y tus maneras, ya, desde lejos en un bar de nuestro Madrid.

Este, “Cambio de Planes”, que no tiene tampoco desperdicio, fue el último que leí,

  Ando al borde de los equilibrios en la suma de tenerte y darte un pellizco
 para saber que es verdad,
 que existes en serio y eres capaz de sostener toda una realidad a tu antojo
 y es este nunca mirar hacia atrás cuando te tengo delante,
 este deslizo primavera en tu espalda,
 esta manía mía de no acostumbrarme a verte inmiscuida en mi mundo
 que lo transforma todo y todo se parece a la poesía
 y los viejos de la linea 5
 y los vecinos del ascensor de la sexta
 y los mendigos de la plaza de opera
 saben pero que muy bien de lo que hablo
 y desde aquí te digo que me voy a especializar en tus relámpagos
 y me voy a intranquilizar en cada nueva cita, y te voy a probar
 [Como diría el maestro Ángel González]
 "a la manera en que los panaderos prueban el pan, es decir, con la boca"
 hasta que todo esté tan borroso como mis ojos de 5 de la mañana
 y vuelvan los garabatos a mezclarse en tu risa
 y mi cama no sepa dónde meterse:
 te cogeré en brazos
 y por un instante cerraré los ojos para siempre
 y hablaré en voz muy baja de la eternidad,
 de los suspiros que me callo cada vez que me besas,
 que a estas alturas de curso solo aspiro a mirarte de reojo en los exámenes,
 a escribirte tonterías en los apuntes,
 a dejar trocitos de mis desastres en tus bolsillos,
 nos pringaremos de chubasco
 y entonces comprarás golosinas y yo solo te diré: a ver quién es más dulce!!!
 te beberás un oceano de mis miedos en un vasito de agua que pondré en la mesilla cada noche,
 tendré que despertarte por la mañana, lo siento, pero es que
 dormir contigo es más excitante que cualquiera de mis sueños,
 quiero este aquelarre de humo, este complot de elegías,
 quiero en verdad cada sombra y cada despiste,
 tus medias sonrisas,
 este no saber qué hacer ni a dónde, pero contigo,
 no te vayas demasiado lejos porque puedo mover un planeta para encontrarte,
 no me importan los continentes si tu eres el contenido,
 y espero que a ti no te importen las confidencias,
 los atracos a beso o muerte,
 todo lo que se mueve en un sigilo,
 voy a pasar mis brazos por tus hombros cuando vayamos al cine,
 voy a discutir contigo sobre el final de cada película,
 sobre el principio de nuestra historia,
 voy a abrir las ventanas de par en par para que entres en mi vida de la única forma que sabes: volando.
 no voy a dejarte en paz ni por todas las guerras del mundo
 y también, has de saberlo, serás libertad vestida de sábado
 en azul claro sonido mar de vaivén en tus ojos,
 mira: yo no sé exactamente qué es lo que haces
 pero desde que lo haces
 todo es maravilloso. 
 Escandar Algeet - Cambio de Planes 

Y lo de escribir tonterías en los apuntes nos ha despertado un recuerdo, a mi y a Nacho, recordando eso de: “Me aterrara hacer lo que más me apetece” y que sigue:

 ser un niño con mirada de bandido, por diversión.
 Quedarme en blanco, o en negro,
 quedarme quieto.
 Los ojos hablan más rápido que el corazón,
 se adelantan a una boca que va a decir "te quiero",
 pero yo no los miro,
 porque el síndrome de Stendhal lo llevo fatal. 
 […]
 y dejar de fingir seguridad,
 para empezar a vivir con el miedo,
 que es un buen amigo que cada día aguanto menos. 
 Soy de esa clase de hombres buenos que llevan mal que ser malo luzca tanto,
 y esa incoherencia que arrastramos nos la acabamos por tragar.
 […] 
 Nacho Aldeguer - Mirarte a los ojos 

Sin duda tenemos hambre,

Tenemos hambre de aprobación, de atención, de afecto. Tenemos hambre de libertad para aceptar la vida, conocernos y ser realmente nosotros mismos.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Este año hemos visto triunfar el amor, y lo hemos celebrado, como se deben de hacer estas cosas, vistiendo nuestras mejores gala y en buena compañía.

De entre todas destacar la vuestra, que fue despedida como solo nosotros sabemos; y cuyo primer brindis fue con Cartojal y el último, con el Tequila que acompañó a estas palabras que quisieron ser un regalo para vosotros. Antes de cerrar brindo también por ti que celebrarás la tuya en este 2024.

Este año hemos incorporado a nuevas personas al equipo, Alejandro y Eva tienen por nombre y me hacen recordar a Sarah Kay. Que mágico es abrazar a un ser que da sus primeros pasos por el mundo.

Si alguna vez tuviese una hija

 If I should have a daughter, instead of mom, she’s going to call me Point B,
 because that way she knows that no matter what happens,
 at least she can always find her way to me.
 And I am going to paint the Solar Systems on the backs of her hands,
 so she has to learn the entire universe before she can say ‘Oh, I know that like the back of my hand’
 And she’s going to learn that this life will hit you,
 hard,
 in the face,
 wait for you to get back up, just so it can kick you in the stomach
 but getting the wind knocked out of you is the only way to remind your lungs how much they like the taste of air.
 There is hurt, fear that cannot be fixed by band aids or poetry
 so the first time she realizes that Wonder Woman isn’t coming
 I’ll make sure she knows she does not have to wear the cape all by herself
 because no matter how wide you stretch your fingers,
 your hands will always be too small to catch all the pain you want to heal.
 Believe me, I’ve tried
 And baby, I’ll tell her, don’t keep your nose up in the air like that
 I know that trick, I’ve done it a million times
 You’re just smelling for smoke so you can follow the trail
 back to a burning house so you can find the boy who lost everything in the fire
 to see if you can save him.
 Or else find the boy who lit the fire in the first place to see if you can change him
 But I know she will anyway, so instead, I’ll always keep an extra supply of chocolate
 and rainboots nearby.
 Because there is no heartbreak that chocolate can’t fix.
 Ok, there’s a few heartbreaks that chocolate can’t fix,
 but that’s what the rainboots are for because rain will
 wash away everything if you let it.
 I want her to look at the world through the underside of a glass bottomed boat
 To look through a microscope at the galaxies that exist on the pinpoint of a human mind
 Because that’s the way my mom taught me.
 That there’ll be days like this
 that there’s be days like this my mama said
 When you open your hands to catch, and wind up with only blisters and bruises.
 When you step out of the phone booth and try to fly
 And the very people you want to save are the ones standing on your cape
 When your boots will fill with rain and you’ll be up to your knees in disappointment
 and those are the very days you have all the more reason to say thank you
 because there’s nothing more beautiful than the way the ocean refuses to stop
 kissing the shoreline no matter how many times it is sent away.
 You will put the win in winsome … lose some
 You will put the star in starting over and over.
 And no matter how many landmines erupt in a minute
 be sure your mind lands on the beauty of this funny place called life.
 And yes, on a scale from one to overtrusting, I am pretty damn naive.
 But I want her to know that this world is made out of sugar.
 It can crumble so easily.
 But don’t be afraid to stick your tongue out and taste it.
 Baby, I’ll tell her, remember your mama is a worrier
 and your papa is a warrior.
 And you’re the girl with small hands and big eyes who never stops asking for more.
 Remember that good things come in threes and so do bad things and
 always apologize when you’ve done something wrong
 but don’t you ever apologize for the way your eyes refuse to stop shining,
 your voice is small but don’t ever stop singing.
 And when they finally hand you a heartache,
 when they slip war and hatred under your door and offer you handouts on street corners
 of cynicism and defeat, you tell them that
 they
 really ought to meet your mother. 
Sarah Kay - If I should have a doughter

Y sino, espero con ilusión, poder escuchar pronto un «tío Carlos». Este poema es para ti, que todavía no estás, para que sepas que antes de llegar, ya me haces feliz.

Giremos ahora la ruedecita de una de esas lámparas de pie halógenas, una como las que había antes en los salones. Esas que con su luz cálida iluminaban el techo del mismo color que el momento del día que te presta nombre.

Tú, que tienes, el don de la sensibilidad, tú, que has tenido un año difícil y aun así has estado más presente, tú que me ayudas siempre que puedes.

Yo, que no sé como darte las gracias, yo, que lo que sí sé, es que me alegro mucho de haber podido compartir momentos contigo en este 2023.

Aunque digan que idealizar es condenar a alguien a qué nos decepcione, me alegra saber que tú eres, como en muchas otras cosas, la excepción.

Para el resto de ojos que ahora nos miran, permitidme terminar la frase que empezaba “idealizar es condenar a alguien a qué nos decepcione” y sigue:

Si te parezco valiente es porque tenemos miedos diferentes

Si te parezco inteligente es porque desconócenos cosas diferentes 

Si te parezco sensible es porque tenemos sensibilidades diferentes

@disfrutante.es


El diccionario me ayuda, me da la pista. Reformulo el cumplido. No sé en cuantas partes todavía, lo que sí que sé es que te admiro, y te idealizo.

Tal vez curar no consista en borrar la cicatriz, o ni siquiera en provocar la cicatriz. Curar es apreciar la cicatriz.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz 

Gracias por darme paz y darme guerra.

 I knew exactly what love looked
 Like in seventh grade

 Even though I hadn’t met love yet
 If love had wandered into my homeroom
 I would’ve recognized him at first glance
 Love wore a hemp necklace

 I would’ve recognized her at first glance
 Love wore a tight french braid
 Love played acoustic guitar and knew all my favorite Beatles songs
 Love wasn’t afraid to ride the bus with me

 And I knew, just must be checking the wrong classrooms
 I just must be searching the wrong hallways
 She was there, I was sure of it
 
 If only I could find him
 But when love finally showed up, she had a bow cut
 He wore the same clothes every day for a week
 Love hated the bus

 Love didn’t know anything about The Beatles
 Instead, every time I try to kiss love
 Our teeth got in the way
 Love became the reason I lied to my parents
 I’m going to Ben’s house

 Love had terrible rhythm on the dance floor
 But made sure we never missed a slow song
 Love waited by the phone because she knew
 If her father picked up it would be: Hello? Hello? I guess they hung up

 And love grew, love stretched like a trampoline
 Love changed. Love disappeared
 Slowly, like baby teeth, losing parts of me I thought I needed
 
 Love vanished like an amateur magician
 And everyone could see the trapdoor but me
 Like a flat tire, there were other places I planned on going
 But my plans didn’t matter

 Love stayed away for years
 And when love finally reappeared
 I barely recognized him/her
 Love smelt different now, had darker eyes
 A broader back, love came with freckles I didn’t recognize
 
 New birthmarks, a softer voice
 Now there were new sleeping patterns, new favorite books
 Love had songs that reminded him of someone else
 Songs love didn’t like to listen to, so did I

 But we found a park bench that fit us perfectly
 We found jokes that make us laugh
 And now, love makes me fresh homemade chocolate chip cookies
 But love will probably finish most of them for a midnight snack
 
 Love looks great in lingerie but still likes to wear her retainer
 Love is a terrible driver, but a great navigator
 Love knows where she’s going
 It just might take her two hours longer than she planned
 
 Love is messier now, not as simple
 Love uses the words boobs in front of my parents
 Love chews too loud
 Love leaves the cap off the toothpaste
 
 Love uses smiley faces in her text messages
 And turns out, love shits!
 But love also cries
 And love will tell you you are beautiful and mean it
 Over and over again, you are beautiful

 When you first wake up, you are beautiful
 When you’ve just been crying, you are beautiful
 When you don’t want to hear it, you are beautiful
 When you don’t believe it, you are beautiful
 When nobody else will tell you, you are beautiful
 
 Love still thinks you are beautiful
 But love is not perfect and will sometimes forget
 When you need to hear it most, you are beautiful, do not forget this
 Love is not who you were expecting
 Love is not who you can predict
 Maybe love is in New York City, already asleep
 You are in California, India, Australia, wide awake
 
 Maybe love is always in the wrong time zone
 Maybe love is not ready for you
 Maybe you are not ready for love
 Maybe love just isn’t the marrying type
 
 Maybe the next time you see
 Love is twenty years after the divorce
 Love is older now, but just as beautiful as you remembered

 Maybe love is only there for a month
 Maybe love is there for every firework
 Every birthday party, every hospital visit
 Maybe love stays- maybe love can’t
 Maybe love shouldn’t
 
 Love arrives exactly when love is supposed to
 And love leaves exactly when love must
 When love arrives, say, welcome, make yourself comfortable

 If love leaves, ask her to leave the door open behind her
 Turn off the music, listen to the quiet, whisper
 Thank you for stopping by 
 
 Sarah Kay - When love Arrive 

La poesía, que se resiste a pasar a un segundo plano, invita a Irene X para que nos explique porque las personas no se pierden.

Estos años he aprendido:

 Que hay distintas flores en un mismo ramo que no tienen que llevarse bien.
 Que si tú me dices ven e inmediatamente lo dejo todo es porque no había nada que dejar antes.
 Que una ruptura es una muerte donde puedes ver al difunto burlarse de ti.
 Que hacerse inmune a la fragilidad es morir cada día de crudeza, sostenibilidad y hierro.
 Que por las grietas también se respira y hay que romperse para coger aire.
 Que por querer ser siempre de alambre, uno atraviese mi corazón.
 Que si no te vuelven a buscar después de mandarte a la mierda, si no te enseñan a llorar lo mordido sin abandonarte del todo, nunca han estado contigo.
 Que es de inútiles confundir maldad con torpeza.
 Que yo me río a otro volumen cuando somos tú y yo.
 Que tú y yo somos un ejército y nosotros un peligro inminente de fractura. Soportemos la grieta.
 Que olvidar de dónde vienes es no saber a dónde ir.
 Que a veces las cosas no salen bien porque no les estamos abriendo del todo las puertas.
 Que la gente más triste es la que siempre está contenta.
 Que el que canta como victoria propia la derrota de otro, vive en guerra.
 Que algo más triste que dar pena, es dar miedo.
 Que si te está matando, no puede ser amor y mucho menos el de tu vida.
 Que el amor nunca debería ser un columpio que con el paso del tiempo, sirve de soga; o un tobogán que, tras la risa, te lleva al infierno. 
 Que un “es que yo soy así” no justifica, que seas así.
 Que a veces, arreglarse para salir, habla más de repararse que de ponerse guapa.
 Que siempre habrá relaciones que serán como un chicle, y tendrás que aprender a masticar una bola insípida que no te puedes tragar o escupirla.
 Que los equilibristas caminan a pasos cortos.
 Que avanzar a grandes pasos es retroceder a zancadillas.
 Que las historias intensas son algodones de azúcar imposibles de acabar.
 Que nunca fue un problema aceptar el caramelo de un desconocido,
 que lo grave es aceptar las hostias de quien conocemos.
 Que lo que quería decir Antonio Vega es que la chica de ayer es la de hoy y la de mañana.
 Que follar es una fiesta, y no un medidor de egos.
 Que querer es cosa de uno.
 Que lo único que debería darnos miedo perder es la salud.
 Que las personas no se pierden, las personas solo se alejan, o se acercan. 
 Y por encima de todo hay que saber cuándo rendirse: nunca.
 Irene X - Estos años he aprendido 

Y seguimos con arte, al que sumamos cuerpo y ritmo, pulso y compás, compás de 3:4, tiempo de vals, vals del Danubio Azul, rio que da vida Viena, obra que lo hace a esta historia.

El cielo se está oscureciendo. Nos conducen a los lúgubres y precarios barracones donde dormiremos en literas, seis por bloque. Es un alivio entrar en la fea habitación, perder de vista la chimenea que expulsa humo sin cesar. La kapo, la joven que me robó los pendientes, nos asigna las literas y nos explica las reglas. No está permitido salir durante la noche. Ahí está el cubo, nuestro cuarto de baño nocturno. Con nuestras compañeras de litera, Magda y yo tratamos de acostarnos en las camas superiores. Descubrimos que hay más espacio si alternamos cabezas y pies. No obstante, ninguna puede darse la vuelta o cambiar de postura sin despertar a otra. Creamos un sistema para darnos la vuelta a la vez, coordinando nuestros giros. La kapo reparte cuencos a las prisioneras nuevas. «No lo pierdas -advierte-. Si no tienes cuenco, no comes.» En los barracones que van sumiéndose en la oscuridad, esperamos la siguiente orden. ¿Nos darán de comer? ¿Nos enviarán a la cama? Oímos música. Pienso que debo de estar imaginándome el sonido de instrumentos de viento y de cuerda, pero otra presa nos explica que hay una orquesta en el campo, dirigida por una violinista de talla mundial. «¡Klara!», pienso. Pero la violinista a la que ella se refiere es vienesa. Oímos voces entrecortadas hablando en alemán fuera de los barracones. La kapo se pone firme en cuanto se abre la puerta de una sacudida. Allí, en el umbral, reconozco al oficial uniformado que nos seleccionaba en las filas. Sé que es él por la forma de sonreír con los labios entreabiertos y la separación entre sus dientes delanteros. El doctor Mengele es un asesino refinado y un amante de las bellas artes.

Por las noches, busca entre los barracones a presas con talento que le entretengan. Esta noche entra con su séquito de ayudantes y lanza su mirada como una red sobre las recién llegadas, con nuestros trajes abombados y nuestro pelo trasquilado apresuradamente. Permanecemos inmóviles, con las espaldas pegadas a las literas de madera que rodean la habitación. Nos examina. Magda me roza la mano muy sutilmente. El doctor Mengele lanza una pregunta y, antes de que me dé cuenta de lo que está pasando, las chicas que están más cerca de mí, que saben que estudiaba baile y gimnasia en Kassa, me empujan hacia el ángel de la muerte.

Me examina. No sé dónde poner los ojos. Miro fijamente hacia delante, a la puerta abierta. La orquesta está formada en el exterior. Están en silencio, esperando órdenes. Me siento como Eurídice en el inframundo, esperando a que Orfeo toque un acorde con su lira que pueda ablandar el corazón de Hades y liberarme. O soy Salomé, obligada a bailar para su padrastro, Herodes, quitándose velo tras velo para mostrar su carne. ¿La danza le da poder o le priva de él?

-Pequeña bailarina -dice el doctor Mengele—, baila para mí. Indica a los músicos que empiecen a tocar. El familiar compás del vals El Danubio azul se filtra en la oscura y claustrofóbica habitación. Los ojos de Mengele me miran fijamente. Tengo suerte. Conozco una coreografía de El Danubio azul que podría bailar hasta dormida. Pero las extremidades me pesan, como en una pesadilla en la que estás en peligro y no puedes correr.

-¡Baila! -ordena de nuevo, y noto que mi cuerpo se empieza a mover. Primero el grand battement. Luego la pirueta y el giro. El spagat. Y arriba. Mientras interpreto los pasos, me inclino y giro, puedo oír a Mengele hablar con su ayudante. No me quita la vista de encima, pero atiende a sus obligaciones mientras lo hace. Puedo oír su voz por encima de la música. Habla con el otro oficial acerca de cuáles de las cien chicas presentes serán las próximas en morir. Si doy un mal paso, si hago algo que le desagrade, podría ser yo. Bailo. Bailo. Estoy bailando en el infierno.

No puedo soportar ver al verdugo mientras decide nuestro destino. Cierro los ojos. Me centro en la coreografía, en mis años de aprendizaje; cada línea y cada curva de mi cuerpo es como una sílaba de un verso; mi cuerpo está explicando una historia. Una chica llega a un baile. Da vueltas, presa del nerviosismo y la expectación.

Entonces, se detiene y observa. ¿Qué sucederá durante las horas siguientes? ¿A quién conocerá? Se vuelve hacia una fuente, con los brazos alzados y dando vueltas para abrazar toda la escena. Se inclina para recoger flores que entrega una a una a sus admiradores y asistentes al baile, lanzándoselas a la gente, entregando muestras de amor.

Puedo oír cómo aumenta el volumen de los violines. Mi corazón se acelera. En la oscuridad privada de mi interior, oigo las palabras de mi madre, como si estuviera aquí, en la inhóspita habitación, susurrando por debajo de la música. «Recuerda que nadie puede quitarte lo que pones en tu mente.» El doctor Mengele, mis escuálidas compañeras de encierro, las rebeldes que sobrevivirán y las que pronto estarán muertas, incluso mi querida hermana desaparecen, y el único mundo que existe es el que está en mi cabeza. El Danubio azul se va apagando y ahora puedo oír Romeo y Julieta de Chaikovski. El suelo del barracón se convierte en el escenario de la Ópera de Budapest. Bailo para mis admiradores del público. Bailo bajo el destello de las luces. Bailo para mi amante, Romeo, mientras me levanta por encima del escenario. 

Bailo por amor. Bailo por la vida.

Mientras bailo, se me ocurre un razonamiento que nunca he olvidado. Nunca sabré qué milagro me proporciona ese conocimiento. Me salvará la vida muchas veces, incluso después de que el horror haya acabado. Veo que el doctor Mengele, el avezado asesino que esta misma mañana ha asesinado a mi madre, da más lástima que yo. Yo soy libre en mi mente, cosa que él nunca será. Él tendrá que vivir para siempre con lo que ha hecho. Está más prisionero que yo. Cuando concluyo mi coreografía con un elegante spagat final, rezo, pero no rezo por mí. Rezo por él. Para que no sienta la necesidad de matarme.

Debe de haber quedado impresionado por mi actuación, porque me lanza una hogaza de pan, un gesto que resulta que me salvará la vida más adelante. Cuando el crepúsculo se convierte en noche, comparto el pan con Magda y nuestras compañeras de litera. 

Doy gracias por tener pan. Doy gracias por estar viva.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Hay vida hasta en el infierno. 

Este año he encontrado paz en bailar, y he bailado hasta que me han dolido los pies Se me escapa un sonrisa de satisfacción mientras lo escribo.

Me he sentido, como supongo que se sentiría Frank bailando Por Una Cabeza de Gardel, me he sentido como Johny Castle hacer volar a  Baby con The Time of My Life, me he sentido libre y en paz, desconectado del mundo y conectado conmigo y con cada una de las personas a las que no les ha importado un traspiés de vez cuando.

Hay algo mágico en bailar.

 Báilalo.
 Báilalo todo.
 Jamás dejes de bailar.
 Por mucho que no escuches la música.
 O que te duelan los pies.
 Tú baila lo que te echen.
 Que a veces te sonará a tango.
 A bolero. A milonga. O a yo qué sé.
 Pero tú baila.
 Baila a la luz de la luna.
 [..]
 Baila aunque te pisen cada paso que des.
 Que el día menos pensado dejará de sonar la música.
 Y ese día que te quiten lo bailao.
 Será el momento de acudir…
 …al rincón de pensar.
 Autor desconocido 

Gracias a los que habéis formado parte, gracias a los lo habéis hecho posible y este año recibís esta carta por primera vez. También, por supuesto a los que ya estabais ahí cuando Santiago, en búsqueda de su Leyenda Personal dio título a la primera de estas ellas.

En unas líneas continuaremos con los agradecimientos pero antes, abramos el paso a otras artes, y como puente que une una con otra, sumo este consejo que recibí este año de una persona especial: “Mira a la cámara como si fuese alguien a quien quieres mucho” a lo que añado una reflexión “todo el mundo debería de tener la oportunidad, al menos una vez en la vida, de que le miren con cariño desde el otro lado de un objetivo”

Más arte viene de la mano Dolores O’Riordan con la que es la primera y única canción, que he conseguido aprenderme con la guitarra. Una canción, más relevante si cabe, en los tiempos que corren.

 Another head hangs lowly
 Child is slowly taken
 And the violence caused such silence
 Who are we mistaken?
 The Cranberries - Zombie

Este año está en la lista el seguir cortejando este arte, a ver si para el próximo, me encontráis donde Sevilla es misterio.

Hay tanto arte que probar… nos queda aprender a pintar, y a interpretar, pero eso será más adelante.

Al mismo tiempo que recuerdo «El Cascanueces», pienso que es buen momento para dar las gracias.

—Gracias, así empiezan las mejoras cosas —escribí una vez.

Gracias a todo esa gente buena que ha iluminado este 2023 repleto de momentos. Hemos seguido dando vida a este grupo que fábrica «Éxitos», nos hemos escapado a la sierra y visto sombras que no son de sol. Hemos honrado ritos que evolucionan, algunos que se adelantan en fechas, pero que mantienen la esencia, que sois y siempre seréis, vosotros. Por haber hemos hasta celebrado tardes de feria en el mismo Madrid.

Y en Sevilla, la de Abril, con y sus «Noches del Pescaito«, acompañadas de gente buena que hace que nos sintamos en sus casas, como si fueran nuestras.

Hemos aprendido a no ser perezosos, y lo que es un VANOS, a la vez que nos quitábamos las manchas de aceite de las manos.

Hemos paseado juntos en moto como lo hacíamos cuando a penas me llegaban los pies al suelo. La misma que fue regalo hace dos Reyes y hemos terminado de poner a punto.

Hemos disfrutado de cafés donde hemos intercambiado aventuras, algunas donde he podido agradecerte el que me hayas puesto en contacto con personas especiales que desinteresadamente me han dedicado tiempo y me han enseñado, entre otras cosas, la importancia de donde ponemos el pero, y como este cambia el sentido. Sirva de ejemplo: No es lo mismo “me gusta bailar pero tengo mucho trabajo” que “tengo mucho trabajo pero me gusta bailar”

Y si hablamos de fiestas grandes, no podemos olvidar el olor a pólvora en las calles de Valencia, mejor cuando se recorren contigo.

Y viajes de esquí, y comidas, cenas, brunchs y meriendas y mudanzas. Málaga la bella, el embrujo de Almería, Córdoba moruna, y esa Granada que nos espera bajo la luz de la luna. Dardos, billares y futbolines, tenerte de vuelta en Madrid, tiempo con amigos, y ese “vámono” pa’ allá y espérate que te sigo. Esas cosas pequeñitas son con las que mejor me siento.

El olor a cloro que me deja cada campeonato. Diez años de master. Tardes de compras en familia. Comidas los domingos, cumpleaños en Lasse-f contigo que eres la única persona del mundo que podría honrar el título de madre. Portland y sus langostas, un Baltimore que me vuelve a ver después de quince años, Nueva Orleans con un Blody Mary y la Calle Ocho de Miami. Familia al otro lado del charco, o ese Londres que me echaba de menos, perderte en KOKO, las cervezas en Camden y nuestros más de 6 años de amistad. Recuerdo con cariño cuando hablábamos todos los días.

Pero como no hay dos sin tres, tampoco luz si sus sombras, y esta vida que va y viene no se ha detenido, y ha traído momentos que me han dolido. Alejandro da paso Zahara quien recita  “No sé pero sentí dentro dardos“. He visto a gente que aprecio luchar contra la enfermedad, y también despedirse. A amigos alejarse, y digo alejarse para que Irene X no me regañe. He incluso escuchado decir de mi cosas que me han partido el corazón. Algunas de ellas han reafirmando mis creencias sobre los principios de libertad y responsabilidad.

A diferencia de Alejandro, lo que sí que sé es que no quiero que me mientas, y si alguna vez estoy equivocado, no dejes de intentar enseñarme el camino de luz, aunque la consecuencia sea un Corazón Partío.

 ¿No te cansaste ya de echar la culpa al viento?
 ¿De escudarte tras las puertas que te cierran?
 ¿De hacer caso a quien te impide hacer tu vida?
 El frío solo lo siente quien tiene la costumbre
 de acercarse demasiado a lo que otros esperan de ti
 o quien encara sin armas la llegada del invierno.
 Y me dirás ¿y cómo se abriga uno contra los reproches?
 ¿cómo te abrigas tú contra puñal de la crítica?
 ¿cómo huyes de un corazón roto?
 Hay diferentes abrigos: está el abrigo de no entrar en el juego del reproche, de no jugar bajo esas reglas.
 Huye de todo juego
 donde las reglas
 no sean pactadas.
 Luego está el abrigo
 de mirar con distancia
 el puñal de la crítica,
 de no clavártelo tú aún más adentro. Mira a la crítica a los ojos, y observa de quién es.
 Verás que a veces no es más
 que una gabardina sucia que se enfunda quien necesita encubrir de algún modo sus complejos,
 un modo de ocultar la frustración, su forma de taparse las carencias.
 O tal vez sea bueno, que apoyes tu oído sobre el lomo caliente de la crítica
 y escuches lo que puedas aprender. A veces, lo que ves como un zarpazo no es más es una oportunidad
 para que encuentres el camino de la luz.
 Y plántales cara cuando sea necesario.
 Porque el hombre se agiganta
 cuando sus ataques no tienen respuesta,
 se cree el guardián de la verdad.
 ¿Y si el corazón está roto?
 ¿Cómo huir?
 Nada de huir de un corazón roto,
 rebusca en sus pedazos tu respuesta,
 aquello que el dolor quiere que escuches.
 Recuerda que alguien solo se va de tu lado cuando ya has aprendido en su compañía todo lo que tenías que aprender,
 como el pez que estando en tu plato solo deja raspas
 —nada más puede ofrecerte.
 Recuerda que cuando algo duele demasiado
 es porque una y otra vez no aprendiste lo que tenías que aprender:
 a amar,
 a amarte,
 a decir no,
 a aceptar que no quedan brasas donde soplar,
 a dejarlo ir,
 a asumir que te equivocaste
 y quisiste a quien no se lo merece o simplemente que hay cosas que se acaban.
 No te escudes en las puertas que te cierran.
 Recuerda que no hay un hombre que no sepa pintar su propia puerta,
 que no sepa inventarse una salida.
 Y cuando no puedas abrir una puerta recuerda que no siempre está equivocada la llave,
 que,
 a veces,
 lo está la cerradura,
 o quizá estás intentando abrir la puerta equivocada.
 No escuches demasiado a quien no permita que te caigas.
 No hay golpe más duro que vivir intacto,
 que quedarse sin heridas.
 Y no olvides que quien más te quiere también puede estar equivocado y solo intentan que no sufras tú
 lo que sufrieron ellos
 y eso no es posible.
 Recuerda que todo esto que te digo ya lo sabes,
 solo que lo has olvidado.
 No te enamores de la culpa,
 que no te hiele la adversidad,
 que no te salven las palabras de los otros,
 nunca lo permitas.
 Nadie ha dicho que sea fácil,
 pero alguna vez tendrás que hacerlo.
 Está en juego tu felicidad.  
 Marwan - No te cansaste 

Alguien que ahora compite en brillo con Venus, me dijo que una persona madura cuando supera tres cosas: la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa y la traición de un amigo.

No pienso nada en absoluto. Únicamente siento que cada célula de mi cuerpo la quiere y la necesita. Es mi madre, mi mamá, mi única mamá. Así que digo la palabra que me he pasado el resto de mi vida intentando borrar de mi conciencia, la palabra que no me he permitido recordar, hasta hoy. «Madre»,

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Como a Dani, mi Peter Pan hoy amenaza y me hace querer unirme a la banda de los niños perdidos que una vez soñó James Matthew Barrie.

Como me gustaría contarte lo importante que es tener a gente que te quiera y te apoye. Y te abrace, por ejemplo, en un concierto de Rio Babel mientras suena esta canción que, ahora, compite con Triana, por ser la nuestra. Te prometo no guardar ningún beso de esos que te quiera. Tu no escondas tus silencios, ni tus ganas de llorar, que yo te esperaré siempre en el piso de arriba.

Espero que este parrafito, como dices tú, sea suficientemente bonito para esa hermanita que es lo que más quiero.

Estamos viviendo momentos difíciles, cada vez estamos más polarizados. Ahora, más que nunca,  ¡Urge el cambio!

Una libertad que no sea responsabilidad es fraude.

Antonio Ecohotado.

Como buen liberal, y para que Antonio no se nos revuelva, no dejaré al lado la importancia de una competitividad sana como motor de progreso, pero estoy también convencido, y de acuerdo con Edith, en que lo que nos distingue como sociedad es nuestra capacidad de cooperación.

A veces encontrar la virtud es tan sencillo como ponerse en el lugar del otro.

Durante mis primeras semanas en Auschwitz, aprendo las reglas de la supervivencia. Si puedes robarle un trozo de pan a los guardas eres una heroína, pero si se lo robas a otra presa estás perdida, mueres; la competencia y la dominación no te llevan a ningún sitio, el juego consiste en cooperar; sobrevivir es trascender tus propias necesidades y comprometerte con alguien o algo externo a ti. Para mí, ese alguien es Magda, ese algo es la esperanza de volver a ver a Eric mañana, cuando sea libre. Para sobrevivir, evocamos un mundo interior, un refugio, incluso con los ojos abiertos. Recuerdo a una compañera de cautiverio que consiguió guardar una foto suya de antes de estar en el campo, una foto en la que aparecía con el pelo largo. Podía recordar quién era, que esa persona todavía existía. Esa consciencia se convirtió en un refugio que le hacía conservar la voluntad de vivir.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Hay muy pocas cosas que merezcan la pena… Es de sabio saber detectarlas. ¡Sed sabios! 

[…]  

Seamos sabios y sintámonos agradecidos, porque que estemos hoy, aquí, es algo genial.

Discurso UEMC

Y aunque haya tenido que repetirme el poema del Nóbel de literatura que nos acerco a la selva de la mano de Mowgli, espero que como el descubrimiento del hombre que da título al premio, sepamos encontremos, juntos, la forma de estabilizar esta sociedad.  

 If you can keep your head when all about you
 Are losing theirs and blaming it on you;
 If you can trust yourself when all men doubt you,
 But make allowance for their doubting too;
 If you can wait and not be tired by waiting,
 Or, being lied about, don’t deal in lies,
 Or being hated, don’t give way to hating,
 And yet don’t look too good, nor talk too wise:
 If you can dream—and not make dreams your master;
 If you can think—and not make thoughts your aim;
 If you can meet with Triumph and Disaster
 And treat those two impostors just the same;
 If you can bear to hear the truth you’ve spoken
 Twisted by knaves to make a trap for fools,
 Or watch the things you gave your life to broken,
 And stoop and build ‘em up with wornout tools;
 If you can make one heap of all your winnings
 And risk it on one turn of pitch-and-toss,
 And lose, and start again at your beginnings
 And never breathe a word about your loss;
 If you can force your heart and nerve and sinew
 To serve your turn long after they are gone,
 And so hold on when there is nothing in you
 Except the Will which says to them: «Hold on»;
 If you can talk with crowds and keep your virtue,
 Or walk with kings—nor lose the common touch;
 If neither foes nor loving friends can hurt you;
 If all men count with you, but none too much;
 If you can fill the unforgiving minute
 With sixty seconds’ worth of distance run
 Yours is the Earth and everything that’s in it,
 And —which is more— you’ll be a Man my son!
 Rudyard Kipling - If 

Antes de que el dolor salga por la puerta que gracias Sarah y Phil, hemos dejado abierta, os comparto dos reflexiones sobre la misma idea:

Edith diría,

No existe una jerarquía del sufrimiento. No hay nada que haga que mi dolor sea mejor o peor que el tuyo, no existe ninguna gráfica en la que podamos plasmar la importancia relativa de un pesar respecto a otro.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Y Nieves, con la sensibilidad que la caracteriza apuntaría que:

cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso.

Bebe – Respirar 

Ahora, como a Silví,

me empacha de indiferencia,

Silví Orión – Kilómetros a la espalda

pero tengo que reconocer que en su momento me dolió y, hay días donde todavía, me duele. 

Para los que hemos sido amigos del sufrimiento, os dejo este otro poema que, hasta hoy tiene un lugar especial en mi corazón.

Todavía no me resulta fácil hablar del pasado. Es profundamente doloroso enfrentarme al miedo y a la pérdida una y otra vez cuando lo recuerdo o lo explico. Pero, a partir de este momento, me doy cuenta de que los sentimientos, por muy intensos que sean, no son fatales. Y son temporales. Reprimir los sentimientos solo hace que sea más difícil liberarse de ellos. Expresión es lo contrario de depresión.

[…]

Nuestras experiencias dolorosas no son un handicap, son un regalo. Nos proporcionan perspectiva y sentido, una oportunidad de encontrar nuestro objetivo y nuestra fuerza.

[…]

¿Y si culparte a ti misma no es más que una forma de mantener la fantasía de que el mundo está bajo tu control?

[…]

Perdonar es lamentarse por lo que sucedió y lo que no sucedió, y renunciar a la necesidad de un pasado diferente. Aceptar la vida como era y como es.

[…]

La liberación empieza por la aceptación.

[…]

El tiempo no cura. Lo que cura es lo que haces con el tiempo. Curarse es posible cuando decidimos asumir la responsabilidad, cuando decidimos correr riesgos y, por último, cuando decidimos liberarnos de la herida, dejar atrás el pasado o la pena.

[…]

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

El canto al minimalismo de Baloo nos aleja de estas reflexiones y la búsqueda de no más que lo vital, agrada a Neptuno, quien calma el oleaje, para que una suave brisa, suceda a esta tempestad.

Desplegamos velas y ponemos rumbo a tierra donde podemos ver un faro, antes oculto por la niebla, que ahora, nos guía.

Ese faro, singular por único y excepcional, celebra dos años con el orgullo de haber consolidado a un equipo de profesionales y haber honrando aquello que me enseñaste, la diferencia entre un negocio y una empresa, y como una empresa recoge los valores, pero trasciende al fundador, a lo que yo hoy añadiría, que mejor que empresa compañía, así ponemos el foco en las personas. Porque como nos enseño Kōnosuke Matsushita, los negocios son personas, y sin ellas, esto no habría sido posible.

Soy muy consciente de que no soy una persona fácil con la que trabajar. Esta ambición desmedida, por los valores, la excelencia y el éxito, me está quitando la vida, muy poqito a poqito poco. De la misma que hablaba Calderón, y que ahora lo hace El Madrileño. Curiosa comparación. La obsesividad, la exigencia, la búsqueda incansable de la diferenciación, de aportar valor, de no comprar el dogma, de retar al status quo y, sobre todo, de pensar que hay una forma mejor de hacer las cosas, e intentarlo, y querer ser instrumento de cambio.

Estas líneas son para vosotros, que os habéis subido al barco, me ayudáis a remar, y poco a poco empezáis a coger el timón de Singular Beacon.

Y como no hay blanco sin su negro, en este año también hemos visto temblar esta estructura. Nivel siete marca el sismógrafo. El temblor se siente todavía mas intenso cuando el deje profesional me recuerda que la escala es logarítmica. Cada oscilación viene en forma de riesgo que nos ha puesto en jaque, obligándonos paralizar proyectos y a diseñar planes B y C y hasta Z.

En algún momento me he sentido como Paula, cansado de jugar y pensando que me han ganado la partida.

Suerte que entre nuestras filas contamos con alfiles, torres, caballos y alguna dama que no han dudado en dar guerra hasta el último minuto.

 Y yo me quedo, con la pasión, con el amor con un mal trecho
 no es una opción si es lo que te mueve por dentro
 y es lo que te mantiene arriba, alerta, atento
Paula Matheus - Valientes De Sofá

Al final como nos enseño del sastre de la corte, y comenté también aquí Discurso UEMC, hay problemas que se resuelven solos y a veces, es más cuestión de ocuparse que pre-ocuparse.

Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.

Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.

El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.

Cuando, cayo el sol un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el plato de comida con la cuchara­ y mirando al guardiacárcel dijo – Pobre del zar.

– El guardiacárcel no puedo evitar reírse – ¿Pobre del zar?, dijo pobre de ti tu cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la mañana.

– Si, lo sé pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un sastre, el zar perderá la posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en el mundo su propio oso aprenda a hablar.

– ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardiacárcel sorprendido.

– Un viejo secreto familiar… – dijo el sastre.

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento:

¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!

El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:

-¡¡Enséñale a mi oso a hablar nuestro gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo… y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo…

-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?

– Bueno, depende de la inteligencia del oso… Dijo el sastre.

– ¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar

– De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bueno, musitó el sastre… si el oso es inteligente… y siente deseos de aprender… yo creo… que el aprendizaje duraría… duraría… no menos de…… DOS AÑOS.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

– Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañana empezarás!

– Alteza – dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estarán muerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso… debo mantener a mi familia.

– Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado… Pero, eso sí… Si dentro de dos años el oso no habla… te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta… Rogarás haber sido muerto por el verdugo… ¿Entiendes, verdad?.

– Sí, alteza.

– Bien… ¡¡Guardias!! – gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya… ¡¡Fuera!!.

El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.

– No olvides – le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos años el oso no habla… – Alteza… –

…Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos.

La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante…

Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.

– Estás LOCO – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca, ¡Estás, loco!

Enseñar a hablar al oso… Loco, estás loco…

– Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora… ahora tengo dos años… En dos años pueden pasar tantas cosas.

En dos años… – siguió el sastre – se puede morir el zar… me puedo morir yo… y lo más importante… por ahí el ¡¡oso habla!!

Adaptada por Jorge Bucay –  Cuentos para pensar

Y en otras, hasta el oso habla…

Si os ha gustado este cuento, esta carta Felicitación de Navidad 2019 – Déjame que te Cuente esta dedicada a Jorge, y a toda su obra.

De momento parece que jugaremos un año más. Permitidme que mi vanidad os comparta:

Que nos hemos adentrado en el mundo de la producción audiovisual de la mano de este proyecto en el que esperamos contar con muchos profesionales excepcionales, hemos sido jurado, por segundo año, de la iniciativa LasTop100 Mujeres Líderes, con la que colaboramos varios años y que fue recientemente adquirida por El Español. Hemos puesto en marcha el proyecto observatorio bienestar que, por su dimensión social, y la calidad humana del equipo que lo conforma, me hace especial ilusión. Hemos participado en los Congresos de ágora Bienestar y de Medicina y Enfermería del trabajo, y tenido la oportunidad de dar clase en el máster de dirección de Recursos Humanos de la AUCAL.

Sabemos que estos trofeos, que ahora lucen en la estantería, no pueden ganar los próximos partidos:

 Sometimes I think the Fates must
 Grin as we denounce and insist
 The only reason we can’t win
 Is the Fates themselves that miss

 Yet there lives on an ancient claim
 We win or lose within ourselves
 The shining trophies on our shelves
 Can never win tomorrow’s game
 You and I know deeper down
 There’s always a chance to win the crown

 But when we fail to give our best
 We simply haven’t met the test
 Of giving all, and saving none
 Until the game is really won

 Of showing what is meant by grit
 Of fighting on when others quit
 Of playing through, not letting up
 It’s bearing down that wins the cup
 Of taking it and taking more
 Until we gain the winning score
 
 Of dreaming there’s a goal ahead
 Of hoping when our dreams are dead
 Of praying when our hopes have fled
 Yet losing, not afraid to fall
 If bravely, we have given all

 For who can ask more of a man
 Than giving all within his span
 Giving all, it seems to me
 Is not so far from victory

 And so the Fates are seldom wrong
 No matter how they twist and wind
 It is you and I who make our fates
 We open up or close the gates
 On the road ahead or the road behind.
 George Joseph Moriarty - The Road Ahead or The Road Behind 

Pero también sabemos que no se puede pedir más de una persona, que el dar lo que está a su alcance. Eso, al parecer de George, parecer que comparto, no está tan lejos de la victoria.

Recuerda:

La libertad reside en aceptar lo sucedido.

[…]

Cuando tienes que demostrar algo, no eres libre.

[..]

No puedo cambiar el pasado. Pero puedo salvar una vida: la mía. La que estoy viviendo ahora en este precioso momento.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Pero sobre todo recuerda:

nadie puede quitarte lo que pongas en tu mente.

Edith Eğer – La bailariana de Auschwitz

Os deseo que esté repleta de sueños.