Biografía

Biografía Resumida

Emprendedor por vocación y consultor por profesión. Tratando de disfrutar de este camino que llamamos vida compartiendo mi tiempo con gentes de buen corazón, aportando mi granito cuando es posible, viviendo aventuras, conociendo cosas nuevas, haciendo deporte y aprendiendo.

Me considero una persona empática, entusiasta, creativa, orientada a resultados y con capacidad y voluntad de aprender. De pensamiento liberal, creo en la honestidad como máxima y aprecio la lealtad, la generosidad y el respeto.

Me gradué como Ingeniero de Minas en la Escuela Tecnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía (ETSIME) de la Universidad Politécnica de Madrid donde me especialicé en Energía y Combustibles.

Me colegié en 2014 en el Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Centro de España (COIMCE) y formo parte desde el 2021 de la Sociedad Española de Excelencia Académica (SEDEA)

Inicié mi carrera profesional como investigador en la Universidad Politécnica de Madrid y la continué como Ingeniero de Proyectos en Schneider Electric en Londres. Tras año y medio allí, regresé a España donde, en Altair Consulting, lidero la práctica de Analítica Avanzada y coordino proyectos de Machine Learning y Business Intelligence en el sector Retail.

Cómo emprendedor, fundé EM Events en 2013 y Digital Branding Ltd en 2015.

Este Blog

En este espacio podréis encontrar artículos donde os comparto mi visión del mundo, recomendaciones personales, mi autobiografía y las cartas anuales que comparto con familia y amigos.

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Biografía Completa

Antes de empezar, una disculpa y un propósito

Somos, en gran medida, el producto de nuestras circunstancias.

Lo que vais a leer en este espacio, en esta ventana a mis pensamientos, a mi universo, está, en gran medida, condicionado por donde he nacido, como me han educado, la gente con la que me he cruzado y las experiencias que he vivido. En esta reflexión trato de hacer un ejercicio de introspección para que, como lector, puedas entender la lente a través de la cual convierto la realidad en mi realidad. Las circunstancias que vivimos van dando forma a esta lente y, a pesar de que todos tenemos cierto margen de maniobra, a veces, nuestras vidas son más previsibles de lo que parece. Os pongo algunos ejemplos:

Soy ingeniero, en gran medida, porque mi padre lo era, me enseñaron que era una profesión respetable, con lo que te podías ganar la vida y también, como explico a continuación, a disfrutar de la ciencia y la tecnología. Lo raro sería que no hubiese sido ingeniero. Por otro lado, en una época más reciente de mi vida me llamó la atención el mundo del emprendimiento. Esto es algo que, en mi familia más directa, seguramente motivados por una vocación más corporativa o funcionarial, o el miedo al fracaso, no ha tenido mucha cabida. Emprender ha sido tremendamente difícil para mí, no solo por la complejidad intrínseca a ello sino porque era algo, que, en mi universo, no era un camino esperable. ¿Uno puede conseguir lo que desea? Estoy seguro de que sí. Soy un optimista y un soñador. De lo que a veces no se habla tanto es la energía necesaria para alcanzar esas metas. Todos tenemos un camino fácil por el que parece que nos lleva la vida, “el camino esperable”, recorrer otros caminos es posible, pero esto es algo que requiere decisión, empeño y tesón. Más cuanto más difiera tu “camino esperable” de tu “camino deseado”.

Oí una vez que la empatía no es solo la capacidad de ponerte en el lugar del otro sino de entender sus circunstancias, ser capaz de ponerte sus zapatos con tal honestidad que puedas sentir lo gastados que están, el olor que tienen, y como te aprietan al andar y, entonces sí, poder entender la forma de discurrir y sentir de los demás.

Es por esto que, a pesar de mi compromiso por discernir la verdad, lo bueno y lo honesto. sería imposible desprenderme de todas mis circunstancias, de la lente a través de la que veo las cosas. Me disculpo de antemano y te pido que, antes de juzgar, de juzgarme, te pongas mis zapatos, con suerte lo que te relato a continuación te orientará. Por mi parte trataré de mantener la lente lo más limpia y pulida posible, al igual que cuando hablaba en la Felicitación del año 2019 y posteriormente desarrollaba en la del 2020 sobre el reflejo que damos a los demás y el que ellos nos dan como única forma de conocerse a uno mismo.

Si mis reflexiones te ayudan a pensar, a reafirmar ideas o desecharlas, a entender, entenderme o entenderte mejor o simplemente encuentras algo de consuelo en saber que hay otra persona que piensa o siente como tú, este espacio habrá cumplido su propósito.

Mis primeras y más importantes circunstancias

Decía mi madre, Lucía, que lo único que hace falta para que un niño salga bien es sentirse querido.

Hay pocas ideas con las que puedas estar más de acuerdo. Mi primera etapa, desde dónde puedo recordar hasta posiblemente los diez u once años, sin duda, se caracteriza por lo primero. Un ingeniero y una licenciada en físicas enseñando el mundo a una persona tremendamente curiosa. O mejor dicho, forjando esa curiosidad a base de enseñar el mundo con cariño y mucho amor. Nunca tuve claro si fue antes el huevo o la gallina. Soy muy afortunado de tener los padres que tengo. Crecí en un buen barrio del norte de Madrid y siempre tuvimos una posición económica acomodada. Recuerdo la pizarra en la cocina con mi padre Javier explicando principios físicos y hablando de conceptos que no estudiaría hasta bien entrada la carrera. Ahí, sin duda, nació el ingeniero en el que me he convertido.

Compartí esta aventura con mi hermana Irene, ella nació con dos años de diferencia. No debió ser fácil ser mi hermana, en especial de niños. Siempre he necesitado y buscado atención y he tratado desde muy pequeño de crear vínculos con las personas. Os hablaré más sobre ella más adelante.

Mis abuelos también jugaron un papel muy importante en mi educación. Tuve la suerte de compartir mucho tiempo con ellos. ¡Cuánto se aprende de las personas mayores! Con Perico, mi abuelo, tuve la suerte de compartir momentos mágicos en uno de los pueblos más bonitos de España (Sóller) donde vivió con mi abuela Carmiña durante más de cuarenta años. Allí tuvieron a mi madre y a su hermano, mi tío Ricardo. Él, Piloto militar que ejerció su profesión como controlador aéreo tras una enfermedad de pulmón de joven. Ella, hija de general de la Guardia Civil, ejerció como maestra durante una etapa de su vida. Mi madre era un calco de sus formas y sus maneras. De mi abuelo aprendí valores como el deber, el honor y luchar por lo que uno desea. (Si él no hubiese sido cabezón, en vez de piloto militar habría sido un biólogo como quería su madre y quién sabe, quizás esto le hubiera frustrado). Cómo ya os conté en la Felicitación de Navidad del 2020, él decía que en la vida había tres verbos que debían de regir cualquier decisión. Querer, Poder y Deber. A día de hoy todavía me encuentro en ocasiones preguntándome a mí mismo: – ¿Puedo?, ¿Quiero?, ¿Debo? Había mucho de él en mi madre. Les echo mucho de menos a los dos.

Por otra parte mi abuela paterna, Marichu. Ella era de esas personas que cuando las miras a los ojos solo ves bondad y una pizca de inocencia. Vivió la guerra muy de joven en Madrid. Venía de una familia pudiente, de hecho, el suelo sobre el que está el piso en el que vivo a momento de escribir estas líneas era de mis tatarabuelos. Se casó con mi abuelo Enrique al que no tuve la oportunidad de conocer en profundidad ya que yo era muy niño cuando falleció. Ella predicó con el ejemplo muchos de los valores que posteriormente hice míos. Madre de cuatro hijos, uno de ellos Emilio, falleció de niño. Dicen que las muertes de los hijos nunca se superan del todo. Le acompañaron mi tío Enrique, mi tía Mary y Javier, mi padre).

Podría decir que dos circunstancias caracterizan mis primeros pasos en este planeta: El amor incondicional de mis padres y alguna que otra falta de respeto en el colegio. El motivo, ser persona quizás demasiado sensible y con pocos recursos emocionales para defenderse. La excusa pesar un poco más de la cuenta. Más allá de eso fue una vida buena, fui un niño feliz y un joven feliz. Otro de los motivos que sumaron a esta felicidad fue encontrar ese espacio que todo el mundo necesita para poder ser uno mismo.

Una adolescencia marcada por el deporte

Sino fuese un defensor de la libertad haría obligatorio practicar algún deporte donde se pueda hacer piña y haya competición sana.

Hice judo durante 15 años, nunca me terminó de gustar el ambiente. En cualquier caso, practicar un arte marcial ayudó a poner a más de un idiota en su sitio. Tengo en mi lista de artículos pendientes el hablar sobre las bondades del riesgo, la violencia y la agresividad cuando es moderada y contralada. Pese a que no me apasionaba, estuve una temporada entrenando los fines de semana en el Consejo Superior de Deportes ya que por aquel entonces estaban buscando deportistas para el programa olímpico a ocho años vista. Conseguí alguna que otra victoria a nivel regional, me saqué el cinturón negro y cerré una etapa.

Ya antes, con apenas quince años había encontrado un espacio mucho más acogedor y afín donde comencé nadando. Al poco tiempo me inicié en la práctica de un deporte tan fuera de lo común como especial, El Hockey Subacuático. En la Escuela de Natación Brains he conocido gente excelente, entrenadores como Fernando, Serafín y Jorge para los que siempre tendré un hueco en mi corazón y un profundo cariño y respeto. Hemos vivido mil aventuras por el mundo, algunas tan inesperadas como conseguir una medalla de bronce en un Campeonato Master Nacional de Natación o tan emocionantes como ganar el Campeonato del Mundo de Hockey Subacuático Sub 19. He tenido la suerte de compartir estas aventuras con gente fantástica para a la que guardo un cariño especial. Cuando hablemos del amor en otro post os contaré en detalle la historia de mi primer beso y como todo esto hila.

El Amor

Toda la vida del hombre sobre la faz de la tierra se resume en la búsqueda del amor. No importa si finge correr detrás de la sabiduría, del dinero o del poder.

Paulo Coelho

He tenido la suerte de estar en pareja 10 años de mi vida (para vuestra referencia os diré que esto lo escribo ahora que tengo 29 años. Por respeto hacia ellas no voy a contaros mucho detalle salvo que a “I”, la conocí en el verano del 2008, aquellos tiempos tienen un regusto dulce a primer amor, salimos juntos durante tres años. Rompimos y estuvimos separados durante dos años tras los cuales nos volvimos a juntar otros tres años. La relación acabó en 2015 después de algo más de un año a distancia cuando me mudé a Londres a trabajar. A “A” la conocí una noche de febrero en una discoteca de Madrid, yo hacía unos meses que había vuelto de Londres, ella fue la excepción que confirma la regla que nada bueno pasa a partir de las 2:00 y una de las mejores y más especiales personas que conozco, construimos uno de los vínculos más fuertes que he sentido por alguien, fue mágico. En el contexto de la cuarentena no supimos construir un camino juntos y la relación acabó en enero del 2021. Sin duda he sido una persona afortunada en el amor.

Mi Profesión

Dicen que es una suerte poder dedicarse a lo que uno le gusta. Creo que es más suerte el que te guste todo.

Como os decía, lo de ser ingeniero lo tuve claro desde que tengo uso de razón, me lo preprogramaron desde las charlas en casa y las clases en la pizarra de la cocina. Estudiar en la Universidad Politécnica de Madrid no fue una sorpresa, lo que sí que no estaba planeado era convertirme en Ingeniero de Minas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de Madrid (ETSIME). Entre con la idea de cambiarme al año a Industriales por no haber alcanzado la nota de corte. Me enamore de aquel lugar y de sus gentes y el resto ya es historia. Allí conocí a amigos que tengo el honor de llamar familia. José Luis, un profesor de allí me Inspiro para emprender. Inicié mi carrera profesional como investigador en la Universidad Politécnica de Madrid y la continué como Ingeniero de Proyectos en Schneider Electric en Londres. Tras año y medio allí, regresé a España donde, en Altair Consulting, lidero la práctica de Analítica Avanzada y coordino proyectos de Machine Learning y Business Intelligence en el sector Retail.

Emprendiendo

Con los pies en la tierra y la mirada en las estrellas.

Theodore Roosevelt

Como os comentaba mi profesor de Economía, José Luis, me inspiró para emprender. La frase que introduce esta sección se la escuché a él por primera vez. La inspiración vino en forma de dos cursos que se impartían en la escuela, uno de Competencias de Gestión y Otro de Emprendimiento. En ese momento tenía tantas ganas de tener mi propio negocio que invertí un dinero que nos dejó mi abuela Marichu al fallecer en comprar un equipo de sonido e iluminación como el que se monta en las bodas con el objetivo de organizar eventos y fiestas privadas. Organizamos varias fiestas de Noche Vieja, Halloween y alguna boda. Posteriormente le dimos forma como EM Events y pivotamos hacia el mundo del Catering y las Azafatas de Eventos. Cerramos el negocio en abril del 2020 como consecuencia del COVID.

La segunda empresa que fundé y en la que me he dedicado en cuerpo y alma durante estos últimos cinco años ha sido Digital Branding Ltd. Empezó como respuesta a la búsqueda de un negocio que tuviese poco riesgo operativo. Ya en el pasado había hecho diseño web para el club de hockey subacuático, para unas prácticas de empresa que hice e incluso para la web de EM Events™ por lo que parecía un negocio razonable. Le di estructura legal cuando vivía y trabajaba en Londres. Constituí la empresa en noviembre del 2015 como Digital Branding Ltd. Ha sido uno de los proyectos más complejos a los que me he enfrentado. Además, he tenido que simultanear, para poder financiarlo, con mis otros trabajos. Os contaré más detalles sobre mi experiencia en otro artículo que tengo pensado redactar sobre el emprendimiento, pero os adelanto que ha sido una verdadera aventura.

Mi Madre

Mi Madre era una persona especial, la palabra que mejor la describe es precisamente esa, Mamá.

Falleció el 18 de enero del 2019 después de luchar contra un cáncer durante más de 10 años. Dicen que me parezco mucho a ella. Podéis conocerla mejor aquí lucia-adell.com o en la Felicitación de Navidad del año 2019 que redacté en su honor.

Irene

Que suerte haberte redescubierto, aunque lo haya catalizado un evento tan triste.

Quizás os sorprenda que os hable de mi hermana al final de este artículo. Es una de las personas que más quiero en este mundo. Ha sido a raíz del fallecimiento de mi madre que nos hemos unido más y es por esto por lo que le dedico este párrafo a ella. Y no puedo hablar de ella sin hablar de Cristian, uno de mis mejores amigos como le gusta que le llame o el novio de mi hermana como suelo llamarle para chincharle. Tienen una de las relaciones más bonitas que he visto en una pareja, estar con ellos te pone de bueno humor, es realmente inspirador. Son un verdadero ejemplo de cómo construir un proyecto de pareja. Los quiero mucho.

Con esto concluyo los capítulos más importantes de mi vida, iré actualizándolo según vayan pasando nuevos eventos dignos de mención o si recuerdo algo más.

Continuará…